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¿Por qué salud menstrual?

TESTIMONIOS DE HIPOTIROIDISMO, MIOMAS, ENDOMETRIOSIS Y ANEMIA, POR LA SEMANA DE LA SALUD MENSTRUAL


Cada 28 de Mayo se conmemora el Día mundial de la “higiene” menstrual para dignificar este proceso biológico, crear consciencia, desmitificar tabúes y visibilizar que la forma en cómo vivimos nuestra menstruación está profundamente atravesada por los privilegios que tengamos (o no) y también por qué tanto acceso tengamos (o no) a información confiable.


Desde OVA, optamos por referirnos a este día como el Día mundial de la salud menstrual, y para este artículo compartimos cinco testimonios de cinco mujeres que han vivido desbalances hormonales.


¿Por qué?


Porque al estar en una sociedad que naturaliza las menstruaciones dolorosas, necesitamos información para saber cuando algo a nivel hormonal no está funcionando bien.

Porque es fundamental que tengamos herramientas para nombrar lo que nos pasa.

Porque, quizás, estos testimonios ayuden a otras chicas a identificar si algo no está bien con sus propios ciclos.

Porque salud menstrual es aceptar que la menstruación no debería doler ni sufrirse.


TESTIMONIO 1: HIPOTIROIDISMO


“Yo tengo diagnóstico de hipotiroidismo porque no tengo la glándula tiroides ya que tuve un tumor cancerígeno hace casi ya 6 años, y a partir de ese momento, mi condición es que tengo el diagnóstico de Hipotiroidismo, que es deficiencia de la hormona tiroidea.


Entonces para tratar esta condición es necesario que diariamente me tome en ayunas y en las mañanas una dosis de levotiroxina (dosis que yo no sabía, depende mucho de tu peso y masa corporal).


Aproximadamente hace unos 8 meses empecé a tener mucho trabajo y muchos síntomas que yo asociaba con estrés laboral. En paralelo, hice una cambié mi alimentación, lo cual hizo que mi cuerpo se sintiera súper bien, pero de repente empecé a tener niveles de estrés súper alto, empecé a tener insomnio y un poco de ansiedad (controlable en ese momento).


Cada vez este síntoma de la ansiedad se fue haciendo más y más fuerte, y mes a mes fue aumentando hasta que en un punto tuve un episodio súper fuerte en el cual yo sentía que no era “yo”, que algo en mí estaba pasando, que me estaba volviendo loca, sentía que me iba de mi cuerpo, sentía que nadie entendía lo que me estaba pasando y era un infierno porque las sensaciones no sólo eran mentales, como cuando dices “ok esto viene de mi cabeza”, sino que también sensaciones eran físicas, tenía una taquicardia que no paraba nunca, falta de respiración, temblores, sudoración de manos, y cada vez estos síntomas se fueron haciendo cada vez más y más fuertes.


Ya sentía que no era sólo mental y llegó un punto donde sencillamente ya no sentía que podía seguir viviendo así.


A pesar de que intenté un montón de terapias, no me escuché. Descarté la idea de que fuera la tiroides porque yo ya había sufrido de tiroides y los síntomas eran otros, lentitud, cansancio, sueño, somnolencia, pereza, frío, se me caía el pelo… esos eran los síntomas que yo conocía de la tiroides.


El día del colapso de ansiedad, no aguanté más y desesperada me hice unos exámenes hormonales en un laboratorio, en la noche me enviaron los resultados por correo y ahí vi que estaba completamente descontrolada. Todo lo que estaba sintiendo era por un nuevo desbalance en la tiroides.


Fui a una endocrinóloga y lo que descubrimos es que estaba ahora teniendo síntomas de Hipertiroidismo, que quiere decir que tu cuerpo está súper acelerado. Lo que ocurrió fue que con mi bajada de peso, yo seguía tomando la misma dosis de levotiroxina que me habían mandado para mi antiguo peso, pero nunca nadie me dijo que si cambiaba, también debía cambiar mi dosis. Por eso estaba prácticamente intoxicada por tomar exceso de hormona.


Afortunadamente, en la primera semana de la nueva dosis se me fueron casi todos los síntomas. El sistema hormonal es como un péndulo, hay un punto que es el equilibrio perfecto, pero si se va demasiado a un lado u otro, todo se sale de control y te hacen sentir que “no eres tú”. Para mi ha sido súper fuerte ver esa fragilidad del cuerpo”.


  • Belén Velasteguí, parte del equipo de OVA



TESTIMONIO 2: OVARIO POLIQUÍSTICO


“Yo soy escaladora y desde los 15 años me diagnosticaron Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP), para eso como tratamiento tomé anticonceptivos hasta los 24 años, o sea que pasé 9 o 10 años tomándolos.


Realmente yo me sentía como una bendecida en la escalada, porque veía a otras mujeres con cólicos o malestares y no podían entrenar, y con anticonceptivos no tienes nada de eso, entonces puedes escalar y no pasa nada… pero así como no pasa nada en tus menstruaciones, tampoco pasa nada a nivel de tu aumento de nivel ni rendimiento deportivo.


En algún punto me enojé con los anticonceptivos y dejé de tomarlos, sentía que me estaba volviendo loca y también ¡ya eran tantos años tomándolos! Me había visto con muchos doctores y todos me decían más o menos lo mismo, que para el SOP no hay cura y que yo tenía que aprender a vivir con eso toda mi vida. Ahí dije, “ya, si tengo que vivir con esto toda la vida, voy a aprender a hacerlo sin pastillas”, así que yo misma me quité todos los anticonceptivos.


En ese tiempo conocí a una mujer mayor, la primera en trabajar con los ciclos menstruales en Quito. La conocí en una carpa roja que ella organizaba y decidí intentar un tratamiento alternativo con ella. Por 8 meses me hizo un tratamiento con acupuntura, hierbas, semillas… cuando pasó ese tiempo ya no tenía SOP. Yo lo tenía detectado por todos lados, por ecografías, por la sangre, por mis menstruaciones, yo antes cuando tomaba pastillas menstruaba 4 veces al año, entonces estaba más que diagnosticado. Pero después del tratamiento volví a ver a los mismos doctores que me habían visto por 10 años y me confirmaron que ya no tenía quistes.


Por primera vez llegaba mi menstruación todos los meses a mis 24 años, recién ahí empecé a tener una vida cíclica.”


  • Andrea Castillo,

escaladora, geógrafa, científica, terapeuta y entrenadora menstrual.



TESTIMONIO 3: ENDOMETRIOSIS


“Creo que esta experiencia sobre todo me ha demostrado la importancia de aprender sobre mi cuerpo, mi ciclo hormonal, entender qué síntomas tengo y cómo manejarlos, y a veces… solo aceptarlo. A partir de que mis síntomas de endometriosis se han acrecentado, mi cuerpo ha cambiado mucho, ya no es como era antes cuando no sentía, por ejemplo, dolor de espalda, o dolor pélvico, o inflamación en el cuerpo en general, dolor en los nervios, dolor de rodillas, y bueno, hay un montón de dolores asociados con este diagnóstico por el tema de la inflamación generalizada y el desequilibrio hormonal. Entonces ha sido un trabajo de aceptarlo y tomarlo como un aprendizaje.


Tener endometriosis quiere decir que científicamente, un tejido similar al que recubre el útero, se logra instalar fuera de este, generando mucha inflamación, generalmente en la zona pélvica, y otros síntomas también incluyen infertilidad, dolor abdominal y de ciática, cólicos inolvidables, etc.


Entonces me ha tocado aprender y lo que ha motivado ese aprendizaje es que he tocado varias puertas de varios especialistas y he tenido mucha suerte con médicos naturopatas, holísticos, psicólogos, porque tiene que ver mucho con el estilo de vida, las decisiones de nutrición, de hacer ejercicio, descansar, y con el conectarse realmente con el cuerpo.


Pero también en ese tocar puertas he tenido varias citas médicas en las que me sentí invisibilizada, sobre todo al inicio cuando no tenía mucha información y buscaba guía. En algunos de esos casos, más allá de acercarme a mi misma y a mi cuerpo, lo que ha sucedido es que he sentido que mi cuerpo es visto como este ente separado de mí, de quien soy, y que hay que arreglar de cierta forma, y que por el hecho de ser mujer, tengo cólicos y es algo normalizado que hay que tratar con pastillas, y que si ya no funciona con estas pastillas probamos estos otros anticonceptivos… y sé que es algo que ha ayudado a muchas mujeres y respeto totalmente eso y por un tiempo incluso yo lo hice… Sin embargo, en mi caso, eso sólo hizo que me distancie más de lo que realmente me estaba sucediendo y entender la intersección de todo esto y el hecho que todo el cuerpo está conectado, la mente, las emociones, todo absolutamente todo, fue esencial para mi.


Y a la vez creo que es importante recordar que uno no es la condición que tiene. Sí, tienes endometriosis, pero eso no quiere decir que no podemos hacer nada, aunque a veces una se sienta como tener un tipo de discapacidad realmente... pero lo importante es pensar que somos nosotras y tenemos esta condición, pero más allá de eso somos quienes somos, tenemos la capacidad de cuidarnos, de hacer cosas buenas porque nuestro cuerpo se sienta bien, y también de seguir informándonos, y de ser compasivas con nosotras mismas, de saber que todos los cuerpos son distintos, de decir “ok, mi cabeza y mi mente no viven separadas del resto de mi cuerpo”, yo lo veo así, y ha sido una oportunidad para conectarme muchísimo más conmigo. Si bien es complejo y es desafiante, también eso ha sido valioso.”


  • Andrea Tapia, comunicadora


TESTIMONIO 4: MIOMAS


Muchas de nosotras pasamos huyendo e incluso apagando nuestra fertilidad hasta el momento en que empezamos a buscar un embarazo.


Pero más allá de si queremos o no un embarazo, nuestra fertilidad es un sinónimo de salud. Cuando empecé a usar el método sintotérmico para registrar mis ciclos hace más de 5 años, mi objetivo principal era contar con un método efectivo y sin efectos secundarios para evitar un embarazo. Lo que encontré fue eso y mucho más.


Gracias a mis registros pude identificar que tenía algunos desequilibrios hormonales: mi tiroides necesitaba apoyo, tenía un exceso de estrógenos en mi cuerpo que se manifestó en miomas en mi útero y en resumen.. Mi fertilidad no era óptima.


El registrar mis ciclos me ayudó a entender la relación que tiene nuestra salud menstrual con todo el resto de nuestro cuerpo y así pude darme el tiempo necesario para mejorar mi salud y al momento de buscar un embarazo poder lograrlo sin dificultades.

Nuestros ciclos menstruales son una ventana hacia nuestro interior, el aprender a leerlos nos abre la posibilidad de conocernos de forma profunda y tomar decisiones informadas sobre nuestra salud.


  • Michelle Soto, educadora y terapeuta del método sintotérmico


TESTIMONIO 5: ANEMIA


“Tuve un episodio de anemia en estado avanzado cuando viví por primera vez en otro país y no sabía cómo cuidarme en cuanto a alimentación.


Dejé de consumir carnes rojas por sentirme “sana” y no lo compensé con otros alimentos, por lo que fui progresivamente perdiendo niveles de hierro en mi sangre y, paulatinamente, se fue manifestando en mi cuerpo y mis emociones.


Fueron meses en los que me sentía súper deprimida, lo que atribuía al hecho de estar lejos de mi familia. Me sentía muy débil físicamente, lo que atribuía también al cansancio emocional y al exceso de trabajo. Mi menstruación era de repente abundante, venía con grandes coágulos y me “venía” varias veces en un mes... lo que atribuía a un “cambio de ciclo”. Y así, muchísimos síntomas que en ese momento no tenía las herramientas para identificar que sencillamente eran muestra evidente de que mi organismo estaba muy, muy debilitado.


Tenía taquicardias, dormía por más de 8 horas y al despertar sentía que no había descansado nada, hacía poco esfuerzo y me cansaba como si hubiese corrido una maratón, hasta que un día de mucho calor y sofocamiento me desvanecí en el metro. Recién ahí entendí que algo no estaba bien.


Al recibir mis exámenes de sangre, la doctora me dijo que estuviera muy atenta porque una simple caída podría volverse algo muy grave por mis bajísimos niveles de hierro.


Lo que me sorprende de esa experiencia es la poca información que tenía para identificar que era un desbalance, y la facilidad con la cual justificaba todo a causas “externas”. Afortunadamente, desde entonces he cuidado mucho mis niveles de hierro y ahora presto muchísima atención a mi ciclo, que es un indicador importante”.


  • María Fernanda Borregales, parte del equipo de OVA


Gracias por leer. Esperamos que esta información sea de ayuda, apoyo, acompañamiento y guía para quienes estén pasando por algo similar. Recuerda que aqui estamos para ti,


- tus amigas de OVA.


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