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Menstruar: aprendamos a vivir con esto

Según cifras de la OMS, las mujeres y niñas constituyen más de la mitad de la población mundial. Esto quiere decir que más de la mitad de las personas que habitamos el planeta menstruamos, o vamos a menstruar a lo largo de nuestra vida.


A pesar de lo natural que es el ciclo menstrual, es sorprendente cómo a nivel social buscamos todo el tiempo desecharla, pausarla, ocultarla. Por eso es importante que se haya elegido un día del año, el 28 de Mayo, para visibilizar que la menstruación existe, y que menstruar dignamente es nuestro derecho.


VIVIR CON EL ESTIGMA


El hecho que este día se llame “Día de la Higiene Femenina” tiene una finalidad (aunque nosotras elegimos hablar de la “Salud Menstrual”). Si bien para muchas de nosotras la menstruación ocurre sin mayores inconvenientes, para otra gran parte de la población mundial el menstruar sigue siendo un sinónimo de vulneración de derechos, por distintas razones que empiezan en la niñez:


“Para millones de personas, la más natural de las funciones del ciclo reproductivo puede equipararse con el abuso (el inicio de la menstruación puede indicar que una niña está preparada para el matrimonio y la maternidad, aunque ella siga siendo una niña); estigma (destierro a los cobertizos de menstruación, prohibición de compartir las comidas); oportunidades perdidas (abandonar la escuela debido al dolor, malestar y/o falta de productos de higiene personal); y pérdida de dignidad (falta de suministros e instalaciones sanitarias en entornos humanitarios, donde incluso lo básico, como el jabón y el agua, es escaso o simplemente

no está disponible).”


  • UNFPA, Fondo de Población de las NNUU.


En la adolescencia, menstruar es esconder las toallas desechables en el colegio para que nadie nos vea cuando vamos al baño. Es sentir que el mundo se te viene abajo si alguien ve que manchaste la ropa. Es, en el caso de empezar a tener relaciones sexuales con penetración, tomar pastillas anticonceptivas o “píldoras del día después” sin comprender realmente cómo éstas influyen en proceso de maduración de nuestro organismo más allá de pausar nuestra fertilidad.


En la adultez, menstruar es que las personas a nuestro alrededor, ya sean nuestras amistades, parejas o familiares, se burlen de nosotras por estar “premenstruales”. Es querer (en muchísimos casos) empezar a buscar hijxs y darnos cuenta que nuestra fertilidad está tan frágil que no es tan fácil como pensábamos en la adolescencia. Es recién darnos cuenta que esos cólicos insoportables que nos acompañaban desde hace años y que habíamos normalizado tienen un nombre: endometriosis, ovario poliquístico u otros.


En la etapa de perimenopausia, menstruar es ver cómo poco a poco ésta empieza a ausentarse. Es comprender en carne propia lo que nadie nos explicó muy bien que iba a pasar con nuestro cuerpo cuando las hormonas del ciclo reproductivo (progesterona y estrógeno) empezaran a bajar sus niveles. Es ver nuestros senos caerse, nuestra piel y cabello cambiar su textura y brillo, nuestro peso cambiar, nuestra vagina dejar su humedad, sentir incomodidad con las penetraciones y ser más vulnerable a las infecciones vaginales.


En cada etapa de nuestra vida y en todos los estratos sociales, el estigma, el silencio y el pudor hacia la menstruación están presentes y se traducen en desinformación, miedo y vergüenza, y esto a su vez repercute en implicaciones directas o indirectas hacia nuestra salud (física, mental o espiritual).


LAS DECISIONES QUE TOMAMOS LAS PERSONAS MENSTRUANTES, DEBEN SER INFORMADAS


“Me sentí avergonzada de mi propio cuerpo. (...) No entendía el propósito de mi ciclo menstrual porque no recibí ninguna información de salud sexual a esa edad”.


  • Fuente: UNFPA, testimonio de una joven palestina.


La menstruación es un hecho biológico que determina cómo existimos, sentimos y habitamos el mundo las personas que menstruamos. Por eso es importante aprender que primero, existe, y luego comprender qué es y por qué es necesario que vivamos nuestros ciclos. Por este motivo, es urgente que los estados, gobiernos y empresas privadas, pero también en las escuelas y los hogares, empecemos a darle al ciclo menstrual el lugar que tiene.


Darle el lugar que tiene es reconocer que la mitad de la población mundial va a vivir la menstruación, y por lo tanto, necesita saber cómo gestionarla. Es comprender que la otra mitad también va a vivirla indirectamente, y por eso también necesita educación sobre el ciclo menstrual para tener mayor empatía. Es brindar información y condiciones que empoderen a las personas menstruantes, desde lo más simple que es el acceso a la información y al agua, hasta la elección de los productos que utilizamos para gestionarla. Todo, absolutamente todo tiene que ver con la salud menstrual y por lo tanto, con nuestra salud integral como personas y como humanidad.


UN KIT MENSTRUAL, UNA VEZ AL AÑO, NO BASTA


Cada 28 de Mayo, se llenan las redes de políticos y empresas de productos desechables para la menstruación de fotos y notas sobre los kits menstruales que regalan este día.


Sabemos que estos resuelven (muy puntualmente) la menstruación durante uno o dos meses en la vida de estas mujeres, adolescentes y personas menstruantes, especialmente en nuestros países latinoamericanos con profundos problemas económicos y de acceso al agua; sin embargo, también sabemos que es una medida paternalista que no es sostenible en el tiempo y por lo tanto, no resuelve de raíz las problemáticas en torno al hecho de menstruar.


HACIA UNA LEY DE SALUD MENSTRUAL


Las leyes son las herramientas que como sociedad civil tenemos para exigir nuestros derechos y proponer un cambio de raíz. En cuanto a leyes de Salud Menstrual, tenemos como referentes a países como España, “el primer país europeo que recoge en una ley el derecho a la salud menstrual de las mujeres, y el primero que dé cobertura con bajas pagadas por Seguridad Social desde el primer minuto a las mujeres que sufran reglas incapacitantes” (Fuente: El País). Argentina también está siendo un referente importante en cuanto a la conversación generada en torno a la menstruación. Compartimos el siguiente documento: “Justicia Menstrual, igualdad de género y gestión menstrual sostenible”.


En el contexto del Ecuador, en julio de 2021 se propuso a la Asamblea Nacional el proyecto de “Ley de Salud Menstrual”. Este es un gran avance para nuestro país, por lo que si te interesa estar al tanto de este proceso, te recomendamos seguir a Red en Rojo, una red de mujeres dedicadas al ejercicio de la salud y educación menstrual que se juntaron desde la sociedad civil para dar seguimiento, propuestas y estar de cerca en la creación de esta nueva ley.


Por una menstruación digna para todas las personas que menstrúan en el Ecuador, Latinoamérica y el mundo.


28 de Mayo, Día de la Salud Menstrual.

- OVA Ecuador.




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